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Alquiler casa del árbol Fue olvidado - 2 casas en árbol

Recomendado El más nuevo Precio: de menor a mayor Precio: de mayor a menor Número de reseñas Mejor revisado Reservación instantánea disponible
Alquiler de
$145
Por noche

L'asiatique

FR, Francia, Centrar, Fue olvidado 2 Duermen, 1 Dormitorio, 5.0 (1)

Alquiler de
$171
Por noche

La Mère

FR, Francia, Centrar, Fue olvidado 4 Duermen, 2 Dormitorios, 5.0 (5)

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Calificación promedio de Fue olvidado: 5 de 5 basada en 1 Reseña. 6 reseñas.

Ofrecemos 2 casas en árbol en Fue olvidado con un total de 6 noches con precios que oscilan entre los $145 y los $171 por noche.

Por qué Pelouse en Lozère es el secreto mejor guardado de Francia para amantes de la naturaleza

Escondido en pleno departamento de Lozère, en la región de Occitania, al sur de Francia, Pelouse es un municipio diminuto que ofrece algo realmente especial: la posibilidad de despertarte rodeado por tres de las cuatro regiones geológicas de Lozère. Aquí se encuentran el granito de la Margeride, la caliza de los Causses y el esquisto de las Cévennes, creando un paisaje único en todo el país. Si buscas una escapada auténtica en una cabaña en los árboles, lejos de las multitudes turísticas, Pelouse te regala una experiencia salvaje y sorprendentemente íntima.

¿Dónde está exactamente Pelouse?

Pelouse se encuentra a unos 11 kilómetros de Mende, la capital de Lozère y la préfecture más pequeña de Francia. Forma parte de la Communauté de Communes Coeur de Lozère, en un auténtico cruce geográfico entre varias zonas naturales excepcionales. Con una población de alrededor de 230 habitantes, es el tipo de lugar donde el cielo nocturno sigue libre de contaminación lumínica y donde el ritmo de la vida diaria lo marcan las estaciones, no el reloj.

El pueblo de La Rouvière, asociado a Pelouse, destaca por su preciosa iglesia románica, sus casas rurales de piedra con portadas de caliza cuidadosamente trabajadas, un antiguo horno de pan en el centro y una cruz de granito del siglo XVIII. También conserva uno de los últimos ferradou de madera de toda Lozère, una estructura tradicional para herrar bueyes que da fe de siglos de tradición agrícola.

Un paisaje moldeado por pastores y siglos de historia

Lo que hace tan especial a este rincón de Francia es su reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los Causses y las Cévennes fueron inscritos en 2011 como Paisaje Cultural Agro-Pastoral Mediterráneo, destacando la relación excepcional entre las personas y su entorno, que ha dado forma a este territorio durante milenios. El Mont Lozère, muy cerca de Pelouse, sigue siendo uno de los últimos lugares donde la trashumancia de verano se practica de forma tradicional, con pastores guiando a sus rebaños por antiguas vías ganaderas llamadas drailles.

El Parque Nacional de las Cévennes, creado en 1970 y Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 1985, abarca esta zona. Es uno de los pocos parques nacionales habitados de Europa, con unos 64.000 residentes permanentes repartidos en 127 municipios. Desde 2018, además, está reconocido como Reserva Internacional de Cielo Oscuro, la más grande de Europa, lo que lo convierte en un lugar excepcional para observar las estrellas.

La Margeride: el norte salvaje de Francia

Pelouse se sitúa en el borde de la Margeride, una meseta de granito a altitudes de entre 1.200 y 1.500 metros. Es probablemente la región natural menos conocida de Lozère, pero su carácter salvaje se ha conservado de maravilla. Amplias colinas cubiertas de praderas y bosques, salpicadas de bloques de granito y atravesadas por ríos salvajes, crean paisajes que muchos visitantes comparan con Canadá o Irlanda.

El clima aquí no engaña: los inviernos son largos, nevados y ventosos, mientras que los veranos ofrecen un respiro perfecto frente al calor mediterráneo. Históricamente dedicada a la ganadería, hoy la Margeride es ideal para caminar, hacer senderismo, montar a caballo o practicar BTT en plena naturaleza.

Cinco cosas inesperadas que hacer cerca de Pelouse

1. Caminar tras los pasos de Robert Louis Stevenson

El GR70, también conocido como el Camino de Stevenson, atraviesa esta región. En 1878, el autor escocés de La isla del tesoro emprendió un viaje de 12 días junto a su burra Modestine, recorriendo unos 225 kilómetros por estos paisajes salvajes. Su libro Viaje con un burro por las Cévennes, publicado en 1879, ha inspirado desde entonces a miles de senderistas. El camino fue reconocido como Itinerario Cultural Europeo en 1978 y ofrece tramos para todos los niveles, con su punto más alto en el Mont Lozère, a 1.699 metros.

2. Conocer al mamífero terrestre más grande de Europa

En la Reserva Europea del Bisonte, en Sainte-Eulalie, en plena Margeride, unos 30 bisontes europeos viven en semilibertad en más de 200 hectáreas, a más de 1.300 metros de altitud. Fueron reintroducidos en 1991 en un entorno muy similar a su hábitat natural, como parte de un proyecto de conservación complementario al plan iniciado en el bosque de Białowieża, en Polonia. Puedes observar a estos impresionantes animales prehistóricos en visitas guiadas en carruaje tirado por caballos o en trineo cuando el paisaje se cubre de nieve.

3. Explorar pueblos abandonados en el Causse de Mende

Muy cerca de Pelouse, el Causse de Mende esconde La Chaumette y Le Gerbal, dos aldeas conocidas como pueblos muertos, abandonados progresivamente durante el éxodo rural de los siglos XIX y XX. Pasear por estos lugares silenciosos es una experiencia conmovedora que te conecta con el pasado agrícola de la región y te regala una soledad absoluta junto a vistas panorámicas sobre Mende y la Margeride desde el Mont Mimat, a 1.068 metros.

4. Remar por un cañón declarado Patrimonio de la UNESCO

Las Gargantas del Tarn, a menos de una hora en coche desde Pelouse, ofrecen algunos de los mejores recorridos de canoa y kayak de Francia. Este espectacular cañón de caliza, excavado por el río Tarn entre los Grandes Causses y el Parque Nacional de las Cévennes, cuenta con tramos para principiantes y para palistas con experiencia. El pueblo medieval de Sainte-Enimie es un punto de salida perfecto, y las zonas tranquilas entre rápidos son ideales para bañarte en aguas cristalinas.

5. Buscar setas en bosques secretos

Los extensos bosques de la Margeride son legendarios entre los buscadores de setas franceses. Cuando las condiciones acompañan, el suelo del bosque se llena de boletus, rebozuelos y otras especies muy apreciadas. Los locales guardan celosamente sus mejores rincones, pero si exploras con paciencia en otoño puedes llevarte auténticos tesoros gastronómicos, muy por encima de lo que encuentras en un mercado. Además, estos bosques albergan una fauna rica, con ciervos, jabalíes y numerosas especies de aves.

Más allá de lo habitual: joyas escondidas que merecen la pena

La leyenda de la Bestia de Gévaudan

La Margeride está profundamente ligada a uno de los misterios más famosos de Francia. En el siglo XVIII, una criatura conocida como la Bestia de Gévaudan aterrorizó la región, y su leyenda sigue fascinando hoy en día. En el parque de fauna Los Lobos de Gévaudan, en Saint-Léger-de-Peyre, a unos 40 minutos de Mende, puedes observar lobos con total seguridad y aprender sobre la compleja relación de la zona con estos depredadores.

Las aguas termales de Bagnols-les-Bains

A solo veinte minutos de Mende, la localidad termal de Bagnols-les-Bains ofrece instalaciones de bienestar donde los beneficios del agua se combinan con el aire puro de Lozère. Muy cerca, el Vallon du Villaret es un parque de ocio al aire libre que mezcla actividades para adultos y niños con obras de arte contemporáneo, todo ello en un bosque al pie de una antigua fortaleza.

Gastronomía local con historia

La cocina de Lozère refleja su herencia pastoral. El aligot, una especialidad deliciosa de puré de patata mezclado y estirado con queso tome fresco, nata, mantequilla y ajo, nació aquí. La charcutería local incluye productos singulares como el fricandeau y la salchicha de hierbas, mientras que en los alrededores se producen quesos AOC como Laguiole, Pélardon, Bleu des Causses y Roquefort. La castaña, conocida como el árbol del pan, tiene un papel protagonista tanto en platos dulces como salados.

Información práctica para huéspedes de cabañas en los árboles

Cómo llegar a Pelouse

Mende se encuentra a 25 kilómetros de la salida 39 de la autopista A75, que conecta Clermont-Ferrand con Béziers. La N106 enlaza con Nîmes (140 km) y la A9. Mende cuenta con estación de tren, con servicios Intercités desde París (con cambio en Clermont-Ferrand) y trenes TER desde Nîmes. Los aeropuertos más cercanos son Rodez-Aveyron (1,5 h), Montpellier (2,5 h) y Clermont-Ferrand (2,5 h).

La mejor época para visitar

Cada estación tiene su encanto. La primavera llena la Margeride de flores silvestres, con extensos campos de narcisos. El verano ofrece días largos para caminar y disfrutar del agua, y las altitudes del Mont Lozère aportan un alivio agradable frente al calor mediterráneo. El otoño transforma los bosques con colores intensos y marca el inicio de la temporada de setas. El invierno cubre el paisaje de nieve, ideal para esquí de fondo, raquetas y paseos en trineo en la reserva de bisontes.

¿Por qué elegir una cabaña en los árboles?

Alojarte en una cabaña en los árboles aquí es el equilibrio perfecto entre aventura y comodidad. Suspendido entre las ramas, vives de cerca los cambios del bosque: el canto del amanecer, la luz filtrándose entre las hojas, el silencio profundo de la noche interrumpido solo por los búhos. Es slow travel en estado puro, una invitación a reconectar con la naturaleza y contigo mismo, lejos de las distracciones del día a día.

Reserva ahora tu cabaña en los árboles y descubre por qué Pelouse, en Lozère, representa esa Francia que la mayoría de viajeros nunca llega a conocer: salvaje, auténtica y absolutamente inolvidable.

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